El Heraldo de Aragón publica una noticia sobre el proyecto del dragado del Ebro y comenta la oposición del CIREF

CIREF • Thursday, 11 de November de 2010

El Heraldo de Aragón informó el miércoles 10 de noviembre sobre el rechazo del CIREF y otras asociaciones como Ansar, SEO/Birdlife, el equipo Tricanthos, la Fundación Ecología y Desarrollo y Coagret al nuevo dragado del Ebro en el casco urbano de Zaragoza.  Se comentan, en la noticia, las alegaciones presentadas por el CIREF a dicho proyecto y como Jesús Maestro, presidente de Ansar, remitiendo también un escrito al Ministerio, hace suyos todos los argumentos del Centro Ibérico de Restauración Fluvial.

En las siguientes líneas, queremos mostrar un resumen de las alegaciones que el CIREF presentó al Ministerio de Medio Ambiente y Rural y Marino:

EL CENTRO IBÉRICO DE RESTAURACIÓN FLUVIAL CONTRA EL NUEVO DRAGADO DEL EBRO EN ZARAGOZA

Proyecto de adecuación de margen izquierda del río Ebro entre el Puente de Santiago y el puente de la Almozara, en Zaragoza.

El proyecto analiza tres alternativas y propone como actuación a lo largo de 700 m la retirada de las gravas junto al puente de La Almozara y el rebaje de la playa de gravas del Centro Natación Helios desde la cota 190,70 m hasta la 189,50 m, es decir, un rebaje de 1,20 m para conseguir un calado de 20-25 cm en épocas de estiaje. Los autores del documento consideran que esta acumulación se produjo como consecuencia del depósito de los arrastres producidos por la avenida de abril de 2007. Con dichas actuaciones pretenden que el cauce vuelva a su estado anterior a la realización de las obras de la Expo 2008 y, más aún, que la playa de gravas se inunde durante todo el año, que no suponga un obstáculo al paso del agua, controlándose el crecimiento de la vegetación por el río. La zona objeto de actuación está incluida en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de los Sotos y Galachos del río Ebro, aprobado por el Decreto 89/2007, de 8 de mayo, del Gobierno de Aragón. En la actuación se extraerían 26.182 m3, siendo necesario someterlo a Evaluación de Impacto Ambiental de acuerdo con dicho PORN.

Alegaciones

1) En el documento se considera que la crecida de abril de 2007 fue responsable de una elevación de 80 cm en la barra sedimentaria de Helios, pero esto no se demuestra. No se explica con qué metodología se ha obtenido ese valor, no se aporta ningún dato de mediciones ni de colocación de testigos que pudieran servir de prueba, no se menciona de dónde procede esa información, no se citan fuentes. No pueden ser aceptados estos datos porque sí, sin comprobación científica de los mismos. La carencia de argumentos y de lenguaje científicos se demuestra en la expresión (pág. 5): La acumulación acaecida tras la riada de abril de 2007 ascendió a 80 cm “de golpe”. Está claro que se trata de una estimación “a ojo”.

2) Se hace referencia continuamente a que son gravas acumuladas “artificialmente” (pág. 4), a que se ha formado una plataforma artificial, antrópica (pág. 4). Esto no es correcto, ya que han sido sedimentadas de forma natural por el río en sus crecidas, es decir, a través de un proceso de transporte y deposición natural. Y además el origen de las gravas está en el mismo cauce del Ebro, puesto que, aunque una parte de ellas proceda de las penínsulas de los puentes, para la formación de dichas penínsulas se extrajeron del propio cauce. En consecuencia, las gravas están donde tienen que estar: en su río y en una orilla que siempre ha sido sedimentaria (margen convexa o interna de meandro).

En una imagen aérea de 2006 (Foto 1, abajo de estas líneas), por tanto anterior a la crecida de abril de 2007 y a las penínsulas de los nuevos puentes, es totalmente evidente que la barra sedimentaria de Helios estaba allí, parcialmente inundada en algunos sectores, con colonización vegetal en otros y con las gravas aflorando superficialmente y avanzando en flecha bajo el puente de Santiago. Aguas arriba, bajo el puente de la Almozara, también se observa con claridad la existencia de una barra semicolonizada que ahora también se pretende dragar. Esta imagen demuestra la falsedad de atribuir a las penínsulas de los puentes y a la crecida de abril de 2007 la responsabilidad de una zona sedimentaria que es natural.

3) En un trabajo de investigación desarrollado en la Universidad de Zaragoza en la primavera de 2009 se realizaron medidas granulométricas y morfométricas de las gravas depositadas en la barra de Helios, destacando:
a) La perfecta imbricación de las mismas, prueba de que habían sido ordenadas de forma natural  por la corriente fluvial.
b) La coincidencia de tamaños medios con los de otros depósitos próximos en el río Ebro, en concreto: 5,9 cm en esta barra de Helios, 5,9 cm en la de Utebo, 6,0 cm en la de Cantalobos. Los centilos también son muy similares: 83 cm de lado mayor en Helios, 84 cm en Utebo y 53 cm en Cantalobos. Todo ello demuestra que las gravas depositadas en Helios proceden en su totalidad del río Ebro y presentan tamaños acordes con la competencia de la corriente.
c) Y no se encontraron superficialmente otros materiales que no fueran gravas del río.

No negamos que entre los sedimentos de la barra de Helios haya una parte, aún no movilizada más aguas abajo, procedente de las penínsulas de los puentes, pero está claro que esa parte también está conformada de sedimentos del Ebro, de su lecho se sacaron y lo natural es que sean devueltos al mismo río. Por otro lado, es imposible identificar qué partículas proceden de las penínsulas y cuáles no, de manera que una retirada selectiva sería inviable. En suma, el argumento de obligatoriedad de la retirada de restos de las obras no se sostiene, sino que debe ser el río el encargado de naturalizarlos y ya lo va haciendo, transportándolos paulatinamente y sedimentándolos temporalmente en las zonas definidas por la dinámica fluvial.

4) En el proyecto se presentan unas fotos con diferencia de tamaños entre la zona más próxima al puente de la Almozara y el final del depósito en Helios. Los autores argumentan que este hecho es efecto de la procedencia del material de las penínsulas. Sin embargo, en cualquier barra de sedimentos de cualquier río del mundo los sedimentos más gruesos se ubican en el inicio de la barra aguas arriba y los más pequeños en su extremo de aguas abajo. Las fotografías no demuestran más que este hecho.

5) La orilla de Helios es sedimentaria y siempre lo ha sido. Los autores también lo señalan en la página 4: la tendencia natural del río en la margen izquierda de ese tramo es la de depositar material (2,6 cm/año en los últimos 25 años). Sin embargo, en el proyecto se presenta un anexo con fotografías antiguas en las que no se observan gravas, lo que se utiliza para argumentar un crecimiento reciente de la barra. Esas fotografías corresponden a periodos en la segunda mitad del siglo XX en los que el cauce del Ebro en este sector urbano se había dragado y había sido sometido a extracciones para diferentes trabajos. Sin embargo, una imagen aérea anterior, de 1927, tomada por la recién creada Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro, muestra claramente la existencia de un depósito sedimentario bastante coincidente con el actual. Y en siglos anteriores hay pruebas de que en esa zona había una extensa barra de gravas, como corresponde a cualquier margen convexa o interna en un cauce de meandros. Es decir, la barra solo desapareció temporalmente y de forma artificial. Lo natural es la existencia de esta playa de gravas. Por tanto, si lo que se quiere es recuperar el río, naturalizarlo en la medida de lo posible, lo que hay que hacer es mantener la actual playa de gravas en su sitio. Al mismo tiempo y de cara al futuro, hay que esperar que, si se dragase, la playa de Helios volverá a crecer. ¿Por qué seguir luchando contra la dinámica natural? (Foto 2)
 
6) A lo largo del documento se van exponiendo otros objetivos del dragado diferentes del objetivo inicial de la eliminación de materiales presuntamente procedentes de las penínsulas. No cabe duda de que éstos son los verdaderos objetivos del dragado y no responden a ninguna necesidad ambiental, ni mucho menos.
a) Dotar de calado al cauce y que las gravas no se vean delante de Helios, sino que queden siempre cubiertas por el agua, incluso en estiaje (pág. 3). Es un objetivo exclusivamente “estético”, a causa del cual se propone en la alternativa elegida no dragar los 80 cm que según los autores la crecida de abril de 2007 depositó, sino extraer un espesor de 120 cm, de manera que el sedimento quede 20 ó 25 cm por debajo de la lámina de agua en estiaje.
b) Favorecer las actividades sociales, lúdicas y deportivas (pág. 5). En suma, con la excusa de los restos de penínsulas, lo que realmente se pretende es favorecer la navegación.
c) Que esos sedimentos si fueran movilizados por una crecida podrían invalidar el funcionamiento y causar daños importantes en el azud (pág. 5). Es decir, que se culpa a las gravas del riesgo, y no al azud. Debería quitarse el azud, que es el que ha generado el problema, y no las gravas.

7) También se expone un objetivo científicamente insostenible y claramente demagógico: se atribuye a la barra de sedimentos de Helios que genera una consecuente merma para la seguridad de la población en caso de avenida (pág. 5). Es un argumento absolutamente sin fundamento, teniendo en cuenta las características del tramo fluvial, y carece, además, de datos cuantitativos que lo pudieran demostrar.

8) Es evidente en todo el documento un marcado desprecio por las gravas. En la página 30 se demuestra esta alarmante “gravofobia” o “litofobia” señalándose que actualmente y durante los próximos años, el efecto sobre el paisaje de mantener la playa de gravas es negativo, por el aspecto de río sin caudal suficiente que presenta la mayor parte del año. Y se insiste: la actuación afectará positivamente al paisaje, pues se retira una playa de gravas que actualmente ocupa la mitad del cauce causando un impacto visual claramente negativo. ¿Con qué criterios objetivos se opina que las gravas valen menos o son menos estéticas que la lámina de agua en el paisaje? ¿En qué estudios sociológicos se basan? ¿Son más importantes los gustos y las modas que la estructura y funcionalidad del sistema fluvial?

9) En la misma línea, se hace referencia al impacto en la flora y la fauna bentónica de la alternativa 2, o al impacto sobre la pequeña vegetación de ribera que ha colonizado la barra en la alternativa 1, pero en absoluto se valora el impacto contra las gravas. En el breve estudio de impacto no hay ninguna referencia a la geomorfología, no existe el apartado correspondiente. Sin embargo, el Ebro es un río de gravas, los sedimentos son elemento constitutivo y fundamental del sistema fluvial, las gravas son un patrimonio natural abiótico tan valioso como los elementos bióticos, un patrimonio geomorfológico reconocido por toda la comunidad científica internacional, que demanda la protección de los cauces de gravas por encontrarse en peligro de extinción.

10) Del proyecto se deduce que realmente se van a extraer más de 26.182 m3 y que no va a haber un control riguroso de la cantidad final, ya que se indica que es una cantidad evaluada en 2008 y que desde entonces ha podido haber más sedimentación. Además, al valorarse la alternativa 2 (pág. 6) se indica que no habría vertederos en las proximidades para absorber el material extraído, lo cual implica que no se contempla devolver las gravas extraídas al río, que sería lo correcto.

Conclusión

En función de todo lo expuesto, consideramos que debería optarse por la alternativa 0, es decir, la no actuación. De lo contrario, se va a cometer un nuevo y grave atentado contra el patrimonio natural del cauce del Ebro, además de una mala práctica ambiental y un mal ejemplo de gestión.

Solicitud

Si al final se ejecutara el dragado, solicitamos que todas las gravas extraídas se devuelvan al río Ebro en un tramo especialmente afectado por déficit sedimentario, como por ejemplo el entorno del puente del cuarto cinturón Z-40, para cuya construcción se extrajeron 50.000 m3 de gravas directamente del cauce, originándose importantes procesos de incisión y de desestabilización en las orillas.

Imágenes

Foto 1. Imagen aérea 2006 Foto 2. Barra sedimentaria de Helios en 1927
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